DECISIONES: Cuando la vida decide por ti.

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Hola,

Hoy, primer lunes del año 2021, al escuchar la noticia de los nuevos casos de COVID me sentí un poco angustiada pero de inmediato cambié mis pensamientos a cosas positivas. Recordé todos los aprendizajes y oportunidades que me brindó este año lleno de vicisitudes.

Sí, en el caos encontré las respuestas que buscaba, empezando por mantener la calma para sentir y darme cuenta de que estar vivo es estar presente, lo contrario es estar muerto en vida. Y así lo fui durante muchos años.

Es difícil para mí explicar la transformación que sentí este año, aunque la verdad ha estado sucediendo durante unos diez años, así que intentaré ponerlo en palabras.

En 2019 tomé la decisión de dejar mi trabajo porque mi tolerancia al ambiente tóxico había llegado a su límite y estaba afectando mi salud física y mental. Pasé unos meses viviendo de mis ahorros y volví a trabajar en enero en el mismo ambiente por miedo a los cambios y por falta de dinero, no quería seguir haciendo lo mismo pero ahí estaba en la misma situación. Los días pasaban con tedio y a pesar de dar lo mejor de mí, no sentía ninguna motivación para continuar.

Luego vino la inesperada visita de este virus. No tuve conocimiento de la noticia hasta que las redes sociales comenzaron a compartir videos apocalípticos de las personas infectadas en China. Al mismo tiempo, dos de mis colegas presentando síntomas severos de gripe seguían trabajando, solo uno de ellos comentó haber ido a el médico para descartar COVID-19, pero en realidad el cuadro sintomático del virus aún no estaba claro.

Generalmente, no me enfermo, así que seguí las indicaciones que me recomendó el servicio de salud pública y continué mi trabajo. Comencé a experimentar síntomas de gripe a principios de abril. Todo comenzó con dolor de garganta y progresó a bronquitis con fiebre durante 20 días. En ese momento la noticia y el pánico con respecto al virus estaban por todas partes, nadie sabía qué hacer y las líneas de salud estaban congestionadas, mi médico estaba lejos y la recomendación era no salir, así que llamé a una clínica cercana donde muy amablemente me atendió una doctora quien dio seguimiento a mi caso vía telefónica. Ella me aconsejó que llamara al 911 si me faltaba el aire o si no podía controlar mi fiebre con el antipirético.

Perdí mi trabajo, y estuve debilitada durante varios meses con dolor de espalda debido a la inflamación pulmonar producto de la excesiva toz durante las semanas que estuve enferma. Nuevamente me encontré fuera del lugar donde no quería estar, pero esta vez por causas mayores. Hoy siento como si algo me hubiese dicho “busca otra salida, mira tus opciones, tienes muchas más oportunidades, esto no es para ti”.

En los meses de recuperación, sin poder hacer mucho y cansada mentalmente, finalmente dejé que la vida siguiera su curso, ya no tenía fuerzas para luchar por nada, fue en ese momento cuando las oportunidades empezaron a presentarse. Tal vez estuvieron siempre presentes solo que mi visión estaba bloqueada con mi necesidad de control y mi ego de fingir que todo era perfecto.

Al final, las cosas empezaron a cambiar para mí, mi círculo cercano cambió repentinamente y las personas que necesitaban acercarse se acercaron, algunas por unos días, otras aún permanecieron cerca y mis paradigmas cambiaron. Todo en el transcurso de un muy extraño año.

Gracias 2020 por la sacudida que me diste, me hiciste despertar!

Abrazos.

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