Cuando después de 15 años como imigrante piensas que has asimilado la cultura…

Hola!

Si, cuando al fin pensé que después de quince años en mi pais adoptivo, y después de haber criado un par de adultos, de haber participado en cuanta actividad escolar ellos se involucraron, el coro de niños de la ciudad, la orquesta local, hasta tomé mi cinta marrón de karate… voluntariado para hospitales, ansianatos, y otras organizaciones que no me vienen a la mente en este momento. Sin mensionar que al llegar aquí participamos en un par de programas de adaptación cultural y uso del lenguaje y sus modismos.

Ayer en mi trabajo tuve un “accidente cultural” y no hablo de la falta de entendimiento del idioma, el cual hablo, leo, ecribo, pero aún paso malos ratos cuando mi acento es muy pronunciado para uno que otro nativo. Hablo de el hecho de que literalmente tienes que olvidarte de quien eres y te cuento porqué. Después de algunos meses con mi nuevo equipo de trabajo comencé a sentirme cómoda, y comenzamos a intercambiar chistes, historias, hablar de nuestras comidas preferidas, y otras trivialidades. Entoncés mi cerebro se olvidó de las diferencias culturales y comencé a actuar exactamente como lo hacía en mi país de origen donde lo que para nosotros son chistes en esta cultura es falta de respeto o abuso; por ejemplo, es común que nos llamemos “gorda” por cariño o que le digamos a alguién que consideremos suficientemente joven para ser hija “necia” sin pretender ofender. Bueno, ayer mi supervisor me llamó para comunicarme que alguién se quejó de mi falta de respeto y que debía tener cuidado al expresar mis comentarios. También me dijó que entendía que no había ninguna intención dañina en ellos, pero que se podian tomar como serios y crearme algún problema.

Mi reacción fue de asombro y confusión, después de disculparme y reiterar que no hubo ninguna intensión dañina en ellos, me tocó explicar que era una diferencia cultural que debí tener presente y que no volvería a pasar

Luego, y aún confundida por el comentario de mi supervisor, me quedé pensando en lo agotador que es tener que medir mis palabras y acciones en todo momento, y me pregunté ¿significa esto dejar de compartir experiencias personales y sólo hablar de trabajo o cambiar mi escencia y olvidarme de quién realmente soy?

No lo sé! ¿Ustedes que harían?

¿Sabes si estás siendo honesta?

Sí, últimamente estoy prestando más atención a mis emociones, y ha sido una experiencia liberadora descubrir que tengo un sistema de guía, mi propio GPS, que me envía señales de inconformidad cuando no soy sincera conmigo misma. Cuando voy en contra de mis creencias o doy opiniones para honrar a otros, o para que me acepten.

¿Y tu? estás tomando decisiones de acuerdo con tu propio sistema de guia o continúas complaciendo a otras personas.

Mi experiencia de Vida.

Hola!

Hoy, hace diez días, comencé un ciclo de meditaciones de 21 días con un interesante grupo de mujeres que me sorprendieron positivamente por el deseo de participar. Es evidente que estamos buscando un cambio de actitud, y lo percibo en los medios de comunicación con toda esta ola de conocimiento para la autoayuda y el desarrollo personal. Y ciertamente estoy experimentando esa búsqueda en este momento.

He estado haciendo mucho trabajo interno por más de dos años, y en estos 10 días he avanzado en mi crecimiento personal mucho más rápido gracias a los comentarios de aliento y juicios amistosos. Es impresionante la claridad que obtienes de ti mismo a través de las experiencias de otros, es una verdadera sinergia.

Muchas de nuestras creencias limitantes tienen que ver con nuestras experiencias infantiles y con cómo las procesamos. Personalmente veo las cosas en blanco y negro, para mí todo tiene una dualidad, muchas de mis experiencias en la vida las clasifiqué en dos categorías: Víctima y victimario, sé que es simplista, pero vivimos en una sociedad que lo complica todo, y el drama es un factor de distracción importante e inconscientemente lo mantenemos vivo mientras nos mantenemos dormidos. Por lo tanto, decidimos tomar una de estas dos posiciones, así que recorremos el mundo dramatizando como víctimas / protagonistas o victimarios / co-protagonistas, hasta que sufrimos un evento suficientemente significativo que nos obliga a despertar y buscar ayuda.

Afortunadamente, gracias a las redes sociales que facilitan el acceso a la información, tenemos una mejor oportunidad de interactuar con otras personas en la misma situación emocional, lo cual nos ayuda a no sentirnos solos. Por supuesto, es importante ejercer nuestra propia capacidad de discernir la información obtenida y buscar la ayuda profesional adecuada, y de esta manera dejar de ser parte del drama, para convertirnos en parte de la solución.

Aprovechemos esta oportunidad para compartir con nuestras experiencias y soluciones, participar en foros, seminarios, blogs y cualquier medio de comunicación conveniente que nos ayude a acelerar el proceso de este despertar.

Yo comencé a poner un grano de arena compartiendo mis experiencias y aprendiendo con mi grupo. ¿y tú? ¿te atreves?

Abrazos,