En busqueda de mi tribu

Desde mi infancia he sido una persona muy activa. Comencé a nadar a los 6 años como terapia para mi condición asmática, luego continue nadando y llegué a formar parte del equipo juvenil del centro comunitario. Luego nade para la universidad en mis 20’s. En ese período de tiempo me aventuré con otros deportes, como tenis, volleyball, judo, danza, y excursionismo, manteniendo la natación como mi deporte principal. Continue nadando en mis 30’s, y durante mis dos embarazos, tambien practiqué un poco de yoga para facilitar mis partos. Desafortunadamente mis hijos nacieron por cesárea, luego para mis 40’s ya vivía en Canadá y mis hijos estaban en edad escolar, así que aprendí con ellos a patinar sobre hielo, volví a usar mi bicicleta y me inscribí en el club de karate, donde obtuve mi cinta marrón para el tiempo en que mi hijo mayor obtuvo su cinta negra.

Disfrute mucho esos momentos, hasta que alrededor de los 45 años cuando comencé a experimentar síntomas de menopausia, mis miedos y ansiedad se dispararon, me sentí sola ya que tiempo dedicado a mis hijos disminuyó drásticamente, ya eran adolescentes. Recuerdo a nuestra pediatra diciéndome “estás experimentando el síndrome de empty-nest o del nido vacio”, mis actividades físicas disminuían al ritmo con el cual mis síntomas de menopausia y mi soledad aumentaban, en este período experimenté mi primer episodio de ataque de pánico, el cual me llevó directo al hospital porque pensé que estaba teniendo un ataque al corazón.

No recuerdo exactamente en qué momento pasé de ser una mujer atlética a una sedentaria, lo cierto es que los ataques de pánico continuaron, mis noches sin dormir aumentaron, mis hábitos en general se alteraron, mi ánimo disminuyó, comencé a aumentar de peso, y a tener episodios depresivos. Todo esto se convirtió en un círculo vicioso.

Para mi cumpleaños número 50 decidí aventurarme, pensando que mudándome todos mis sintomas se quedarian en el sitio donde comenzaron, ja! Estuve en Florida tres meses, aunque disfruté a mi familia, la playa, los paisajes y el clima, los síntomas continuaron, de hecho se acentuaron al sumar el factor financiero a mi crisis.

Entonces no tuve otra opción que regresar y enfrentar precisamente lo que estaba evitando. Todo esto ha sido una experiencia que me ha golpeado de muchas maneras, pero que también me ha hecho crecer y desarrollar mi lado creativo.

Este blog no lo habría comenzado sin la experiencia vivida, al igual que mi grupo de meditación, y el grupo de oratoria y comunicación internacional,
mi reincorporación al mercado laboral, y otras actividades que estoy creando.

Este proceso me hizo ver de la importancia de tener gente alrededor con los mismos intereses y experiencias, a quienes puedas llamar en esos momentos cuando crees que todo te pasa solo a ti. Gente con la que conté y cuento en cada uno de mis pasos.

Esta gente es mi tribu

Abrazos!